KLIMTA

A ROOM OF MY OWN

Saturday, November 11, 2006


By Goetz

Esta semana los profesores catalanes han salido a la calle, y el resto nos hemos sentido aludidos por lo menos en los periódicos, reclamando dignidad para la profesión. Afortunadamente, no todos padecemos agresión física pero la verbal es "pan de cada día" tanto por parte de alumnos/as como de familias. En mi opinión, no hay que esperar a recibir una amenaza verbal "de muerte" para sentirse humillado y tener que denunciar la situación. No teníamos que haber dejado que se llegase tan lejos. El simple hecho de hacerte sentir una "mierda" por el trabajo que realizas es intolerable. Nuestra labor es indefinible pues abarcamos todas las facetas académicas y familiares imaginables porque sus madres y padres no hacen lo que su labor parental les obliga. Hablar de obligación en la responsabilidad de padre o madre, para mí, es muy fuerte, debería ser un sentimiento, pero también está dejando de serlo.
En un periódico de esta semana aparecía, creo que como parte de una viñeta, la siguiente frase: "mi hijo no le hubiera pegado si ud. le hubiera consentido tanto como yo".

Sabemos que, en parte, todo esto se debe a un cambio social grande pero ¿hasta cuándo va a durar este cambio?, las consecuencias de este cambio ¿serán todavía peores?


1 Comments:

Anonymous Calamity said...

Pues, qué quieres que te diga, ni tanto ni tan calvo. No hace falta volver a los profes que te daban un pequeño toquecillo por cualquier cosa (aún recuerdo los capones en la cabeza de un fraile, o los insultos -delante de toda la clase- de una profesora), pero creo que sí que hay que dotar a los profesores de autoridad, al menos moral.

Esta tarde oyendo las noticias, mientras comía, veía a una mujer que decía que el gran problema de muchos niños y no tan niños de hoy en día es que el primer "no" que han oído no salido de la boca de sus padres... Es muy triste. El cambio social que se nos viene encima es tremendo. Mucha gente me dice que porqué no quiero tener hijos. Es muy sencillo: si no les puedo criar yo, ¿para qué? Salgo de casa a las ocho de la mañana -o antes- y llego como muy pronto a las ocho y media de la tarde. ¿Qué es lo que podría hacer con un rorro a mi cargo, verle cómo dormita? Pues, no; yo para eso prefiero no tenerlos. Pero, claro, tampoco puedo dejar de trabajar porque necesito el dinero (y no hablo de ser madre soltera que es lo que verdaderamente me gustaría).

Lo triste es que mi caso no es particular. Lo triste es que el común de los mortales lleva una vida similar a la mía. Así que... Cualquier cosa truculenta que pase es poco para lo que realmente podría pasar.

Qué pena, en serio.

Besote. C.

Monday, November 13, 2006  

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